Fundamentos

Los agarres en suelo - NE WAZA KUMI KATA

Si en Tachi Waza el Kumi Kata es importante, ya que es lo que nos permite tener control sobre nuestro adversario, ¿qué decir de Ne waza? En la lucha por el control en el suelo se nos abre un inmenso abanico de posibilidades. Aquí ya desaparecen muchos de los condicionantes que en pie nos impiden ciertos tipos de agarre y que hacen depender estos de diferentes circunstancias del combate. Pero cuando llegamos al suelo podemos y debemos ser capaces de ejercer controles sobre todo el cuerpo de nuestro adversario.

Vamos, como es habitual, a diferenciar la acción del atacante de la del defensor.

Ya vimos que el que quiere ejercer el control busca la proximidad con su oponente y el que se defiende trata de alejarlo o de sujetarlo sin permitirle progresar hasta que la acción se pare tanto que no haya posibilidad de continuar y se vuelva a combatir en pie.

Veamos los agarres del atacante. Y empezaremos con un oponente que llega a una postura defensiva activa, es decir acostado sobre su espalda, presentando piernas y brazos para defenderse.

Generalmente esa situación se produce cuando uno de los dos combatientes cae o es derribado y asume esa postura sobre su espalda para tratar de tomar la iniciativa.

El primer agarre fundamental lo haremos para controlar sus piernas. Sujetamos el pantalón del rival a la altura de las rodillas. Si queremos mantenerle las piernas cerca del suelo agarraremos con las palmas hacia abajo presionando con los nudillos sus piernas.

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Si por el contrario queremos levantárselas o él se está defendiendo intentado meternos entre ellas, lo podremos agarrar más abajo y girar las palmas para aplicar mejor la fuerza de los brazos.

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En el momento de entrar en contacto con él podemos hacerlo entre sus piernas. Para ello usaremos un agarre a su cinturón, por debajo de sus muslos, con las manos cerca del tatami, para poder controlar sus caderas y sus posibilidades de giro, alzando su zona lumbar.

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Si lo que queremos es entrar entre sus piernas podemos agarrar su cinturón por encima de su abdomen y usar los codos para mantenérselas abiertas y permitir el acceso de nuestras rodillas.

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Cuando queremos o vemos la posibilidad de entra por el costado de nuestro rival, los agarres a la altura de las rodillas o a los bajos del pantalón con ambas manos se pueden cambiar fácilmente a una pierna y a un brazo o al fondillo del pantalón y a la solapa de la chaqueta.

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No es conveniente tratar de sujetar ambas piernas con una sola mano, error que cometen muchos principiantes y que provoca que se pierda el control de las dos manos.

Una vez superado el paso de las piernas y dependiendo de nuestras intenciones o de nuestras posibilidades, contemplamos dos agarres a la solapa, uno con los dedos por dentro y el pulgar por fuera, útil para levantar al oponente y otra con el pulgar por dentro y los dedos por fuera que facilita poder presionar con los nudillos y mantenerlo sujeto contra el suelo.

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Ya inmersos en la inmovilización o en controles desde más cerca hemos de tener en cuenta las diferentes formas posibles de agarrar el cinturón.

Podemos agarrarlo con los dedos por dentro y el pulgar por fuera, a una mano o con las dos manos.

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El agarre con el pulgar por dentro y los dedos por fuera, a una mano o a dos manos es posible pero encierra cierto riesgo de lesión especialmente si cruzamos las manos.

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En el transcurso de esos controles generalmente el cinturón lo cogemos por su espalda.

Completamos los agarres con todo tipo de sujeción del judogui, chaqueta y pantalón. Podemos en ocasiones, utilizar el faldón de la chaqueta propia o del contrario para inutilizar partes del cuerpo de nuestro rival como los brazos o las manos, teniendo siempre en cuenta no rodear completamente estos miembros.

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Otras formas de control sin agarrar partes del judogui se realizan con los brazos o con las piernas, entrecruzándolos.

Hay muchas posiciones posibles y se pueden alternar en función de lo que vaya sucediendo de tal forma que podamos usar siempre los apoyos que necesitemos en cada momento, tanto para controlar al otro como para conservar la estabilidad y poder desplazarnos convenientemente.

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La manera de sujetarse las manos siempre ha de ser de tal forma que nunca se entrecrucen los dedos, lo que encierra un riesgo alto de lesión.

Estas son las formas correctas

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Y esta, totalmente desaconsejada, la peligrosa.

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José Alberto Valverde,