Fundamentos

Técnicas de control - KATAME WAZA

En el arte de combate cuerpo a cuerpo que Jigoro Kano llamó JUDO KODOKAN, encontramos técnicas de múltiples orígenes. El Judo, cuyo carácter actual se inició en 1882 y que, como sabemos, sigue evolucionando, es un sistema basado en muchos otros estilos de lucha, de los que se han ido seleccionando y asimilando los aspectos y las soluciones más eficaces.

El único condicionamiento, unas veces tenido en cuenta de manera estricta y otras menos, ha sido tratar de mantener nuestra disciplina en la línea que marcó el maestro Kano.

Una de las formas en las que más se inspiró el fundador del Judo fue el JU JUTSU o JIU JITSU, que se enseñaba y se practicaba en un sinfín de escuelas diferentes, cada una de ellas con características propias.

Pero todas tenían un punto en común. Al tratarse de artes marciales, es decir aplicables a la guerra, el objetivo final era siempre la puesta fuera de combate del adversario, de manera rotunda y definitiva.

Esto no siempre se produce con una proyección, por violenta que sea. Por ello el encadenamiento lógico, la finalización del combate, se consigue con la incapacitación del adversario para continuar.

El IPPON en NAGUE WAZA tiene ese significado. Pero para cuando no se logra ese resultado y, en cambio, se coloca al rival en una situación de inferioridad con lo que llamamos WAZA ARI o YUKO, o simplemente llevándolo al suelo, el Judo ha integrado toda una serie de técnicas que acaban con su resistencia y que conocemos como técnicas de control o KATAME WAZA.

Las técnicas de control conforman tres ramas que se combinan perfectamente entre ellas.

El Maestro KAWAISHI, introductor del judo en Francia, con el éxito que todos conocemos, dice en su famoso libro “Mi método de Judo” que cada una de estas técnicas conduce a las demás.

La primera, la más básica, es el OSAE WAZA, o técnicas de inmovilización. Consiste en mantener al adversario de espaldas sobre el tatami de manera que no se pueda girar ni escaparse ni controlarnos con sus piernas.

La segunda, que tiene como objetivo provocar la rendición del adversario por medio del bloqueo de una de sus articulaciones, se llama KANSETSU WAZA, o técnicas de luxación.

Y la tercera, con el mismo propósito que la anterior, consiste en aplicar en el cuello una interrupción momentánea del flujo sanguíneo o de la respiración para que nuestro rival abandone el combate. Al tratarse de estrangulaciones este grupo de técnicas se llama SHIME WAZA.

KAWAISHI decía que las inmovilizaciones preceden a las luxaciones y a las estrangulaciones.

El KATAME WAZA se suele llamar también NE WAZA o técnicas de suelo, en contraposición al TACHI WAZA o técnicas de pie. Pero esa denominación es errónea ya que las luxaciones y las estrangulaciones también se pueden aplicar de pie, como veremos más adelante. En las próximas semanas hablaremos de los fundamentos técnicos de esta importantísima faceta del judo que, junto a lo que llevamos descrito, nos permitirá completar la realización del RANDORI.

katame wasa katame wasa katame wasa