Fundamentos

La ejecución - KAKE

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Estamos a punto de rematar la faena. Llegamos al último instante de esa fracción de segundo en la que han pasado muchas cosas que se funden en una sola acción.

Desde una buena postura - SHIZEI -, con un buen agarre – KUMIKATA -, y un buen desplazamiento – SHINTAI-, podemos aplicar el principio básico del JUDO de máxima eficacia, SEIRYOKU ZENYO.

Gracias al desequilibrio – KUZUSHI - que hemos provocado en nuestro adversario, iniciamos nuestro movimiento circular – TAI SABAKI- con lo que queda preparado nuestro ataque – TSUKURI – Lo contamos a cámara lenta. Imaginaos una película en la que una bala sale del cañón de un rifle y la vemos desplazarse girando sobre si misma, muy despacio. Necesitaríamos emplear ese método para poder observar las diferentes fases por las que hemos pasado.

Automáticamente, ya que todos los pasos anteriores se han dado perfectamente, se produce la culminación de nuestra acción: KAKE, LA EJECUCIÓN, el resultado lógico que todo lo anterior.

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Como todo ha sido realizado sin errores, con la destreza que nos ha dado la practica, nadie puede percibir cada uno de los elementos de los que estamos hablando. Es un solo gesto, rápido como un fogonazo, brillante como un rayo.

Nuestro oponente impacta contra el tatami. Su espalda y sus piernas y sus brazos golpean al mismo tiempo, repartiendo el choque en el máximo de puntos posible, lo que amortigua la caída y evita todo daño.

En ese momento es cuando se produce lo que el maestro Kotani, en su libro “JUDO FOR YOUNG MEN” escrito en colaboración con Don Draeger y publicado por Kodansha internacional, llama KARADA NO HINERI.

Se trata de la última aplicación de energía, del giro final, de la culminación del esfuerzo con lo que nosotros podríamos llamar “El Descabello”.

 

 

Ese tirón de la manga pudimos apreciarlo el verano pasado en el curso de INOUE, cuando remataba sus técnicas con ese chispazo que muchas veces marca la diferencia entre un IPPON y un WAZA ARI o un YUKO.

Pero la ejecución correcta del KAKE implica la responsabilidad de TORI.

En la práctica diaria con mis alumnos, suelo insistir en el compromiso que adquieren al proyectar a sus compañeros.

En un grupo puede haber entre veinte y treinta amigos que colaboran unos con otros para mejorar su forma de hacer judo y su relación mutua. Cada vez que tiran a uno de ellos han de considerar dos aspectos.

El primero, sin la menor duda, es la eficacia del movimiento, su velocidad, su vigor, su poder. Lo han de realizar sin reservas, aplicando toda la energía.

El segundo aspecto, más racional y casi egoísta, es que hay que ser siempre consciente de que vamos a seguir necesitando a nuestros compañeros lo mismo que ellos a nosotros. Por consiguiente el KAKE debe controlarse manteniendo un buen equilibrio que evite daños físicos y psicológicos. TADAO KOTANI, profesor de educación física de la Universidad de Tokyo, explica en su libro antes mencionado los errores más comunes en el control del KAKE por parte del que lo realiza. En las imágenes que me he permitido reproducir de su libro vemos dos errores muy corrientes (1 y 5) y la forma correcta de llevar a cabo el control(2, 3 y 4).

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El perfecto conocimiento de estas premisas y la adquisición del hábito de su aplicación nos van a permitir encarar el RANDORI, la práctica libre, con la garantía de éxito en la mejora de nuestras habilidades.

José Alberto Valverde,