Fundamentos

El agarre - KUMI KATA

Si buscamos el mecanismo característico que más distingue al judo de otras formas de lucha y el que más determina su personalidad no habrá muchas dudas para ponernos todos de acuerdo en que el agarre es lo que marca esa diferencia y confiere a nuestro deporte la versatilidad y la amplitud de posibilidades que han contribuido a que alcance un lugar de privilegio en relación con disciplinas como la grecorromana, la libre olímpica, el sambo o las distintas luchas regionales.

El judogui, traje de judo, es el elemento que permite ese agarre y, por lo tanto, abre paso a una impresionante variedad de técnicas tanto en NAGUE WAZA (lucha en pie) como en NE WAZA (lucha en suelo). El trabajo de las manos al controlar al adversario, en combinación con las distintas posiciones y los desplazamientos es lo que marca la calidad de esas técnicas.

El agarre básico se produce cuando con una mano agarramos la solapa de nuestro oponente y con la otra sujetamos la manga. El primer judoka occidental que logró vencer claramente a los japoneses, el holandés Antón Geesink, definía este agarre, básico y simple, con dos expresiones, muy sencillas. Llamaba el agarre a la manga “La mano que trabaja” y el agarre de la solapa “La mano que juega”.

En el judo tradicional esos conceptos están expresados por otras dos expresiones.

La mano que gobierna, HIKITE, es la de la manga y la que pesca, TSURITE, la de la solapa.

Estas dos maneras de designar el trabajo de los dos agarres básicos definen muy bien la función a la que se refieren. La mano de la manga decide la dirección de los movimientos y controla las proyecciones, evitando su defensa y las posibles lesiones que se podrían producir al apoyar los brazos para impedirlas.

La mano de la solapa tiene la doble misión de percibir las intenciones del adversario y disimular las propias, consiguiendo los desequilibrios y la ejecución de las acciones en el combate. Tal vez de ahí viene el concepto de “PESCA”, “TSURI”, al sugerir la imagen de un pez capturado por el gesto muy parecido al de un pescador levantando la caña con la que le ha puesto el cebo que le ha engañado.

Es evidente que ambas manos trabajan “en equipo”, perfectamente coordinadas para lograr sus objetivos.

Dos judokas diestros tendrán la mano derecha en TSURITE y la izquierda en HIKITE.

Para dos zurdos la posición será la inversa a esta.

El agarre simétrico, de dos diestros o dos zurdos, se llama AI-YOTSU.

El opuesto, o asimétrico, de zurdo con diestro o de diestro con zurdo, familiarmente llamado “de espejo”, se denomina KENKA-YOTSU.

Naturalmente estamos hablando de los agarres que uno de los mejores especialistas en este asunto, NEIL ADAMS, llama agarres ortodoxos.

Si queremos completar el conocimiento sobre agarres no hay mejor fuente de información que su libro “AGARRES”, publicado por IPPON BOOKS. Creo que es el mejor y más completo texto en relación con este tema.

El agarre de judo, sus variantes ortodoxas y heterodoxas, los gestos habilidosos para imponerlos y para evitarlos, los permitidos, los prohibidos, los tolerados y los característicos de las diferentes escuelas, rusa, británica, francesa, japonesa, coreana, brasileña, cubana, que van evolucionando con las modificaciones al reglamento de competición, son una cuestión fundamental en el estudio del judo y merecen no un pequeño artículo informativo como este sino, más bien, un tratado completo y el trabajo diario de profesores y alumnos para descubrir la inmensidad de posibilidades que ofrece esta peculiaridad de nuestra disciplina, en permanente progresión.

José Alberto Valverde,