Fundamentos

Postura defensiva básica - JIGO HON TAI

Cuando hablamos de posturas en judo estamos, implícitamente, hablando de circunstancias en las que el judoka se encuentra en equilibrio estable.

La estabilidad del cuerpo depende en gran medida de la situación del centro de gravedad con relación a lo que podemos llamar base de sustentación.

Cuando explico esto a los más pequeños, incluso a algunos ya mayorcitos, empleo un símil con los muñecos de plástico, en mi adolescencia indios y vaqueros y ahora soldaditos de todo tipo o personajes de películas de ciencia ficción. Estas figuras suelen tener una especie de peana para mantenerlos en pie. Trato de hacer comprender a mis alumnos la analogía que existe entre esa peana y una, imaginaria, que sería la superficie comprendida entre los dos pies, estos incluidos. El centro de gravedad, que se encuentra normalmente en el abdomen, podemos suponerlo en el interior de la zona rodeada por el OBI, o cinturón de judo.

Una hipotética línea vertical desde ese centro de gravedad hasta el suelo nos marcará la firmeza del equilibrio según se sitúe más o menos cerca del perímetro de nuestra base de sustentación. Y, por lo tanto, lógicamente, cuanto más amplia sea esta “peana”, más superficie tendremos para jugar con ese equilibrio.

La amplitud de la base la podremos aumentar, simplemente, separando los pies hasta los límites que nos permita la longitud de las piernas y su solidez.

Al mismo tiempo que separamos los pies deberemos flexionar las rodillas y, por consiguiente, bajar las caderas y con ellas el centro de gravedad.

No olvidemos que si doblamos la cintura y echamos el cuerpo hacia delante exageradamente, modificamos la situación de ese centro. La postura a la que hemos llegado, piernas bastante separadas, rodillas flexionadas y tórax recto es la posición defensiva básica, o JIGO HON TAI.

Naturalmente, igual que en SHIZENTAI, si adelantamos el pie derecho nos encontraremos en MIGI JIGOTAI y si lo hacemos con el izquierdo, en HIDARI JIGOTAI.

Mi primer profesor, MIGUEL JIMENEZ, en el año 1960, me ofreció una forma de sentir esta postura muy descriptiva, al llamarla KIBA DACHI, o posición del jinete. Tomó ese nombre del kárate tradicional, que la utiliza en sus katas. Hace referencia a la postura de un jinete montado en un caballo que va provisto de una protección contra las armas blancas, casi como una armadura. Eso da al animal una gran corpulencia y un guerrero que lo cabalgue ha de asumir esa posición par abarcarlo con sus piernas y mantenerse en equilibrio sobre su lomo.

Más tarde un simpático y divertido profesor de Burdeos, tierra de vinos, me dio otro truco para recordar JIGO HON TAI. “Imagínate que estás montado a caballo en una barrica de roble, como las del vino de nuestra región.”

Y, por último, una precisión. En JIGOTAI tenemos más solidez para la defensa pero menos capacidad de reacción para el ataque o el contraataque que en SHIZENTAI. Y mucha menos facilidad para un desplazamiento rápido y ágil, esencial para la anticipación, tan característica en los grandes judokas de técnica depurada.

José Alberto Valverde,